En ese momento en el que supe que algo había cambiado. El tiempo se detuvo durante dos días. Que fueron más que suficientes para comprenderle a él, al mundo, y a mi misma mejor. Con mayor claridad. Y sabiendo, no se porqué, que ese beso no iba a ser el último… Unos lo llaman azar. Otros, los más atrevidos, coincidencia. Y únicamente los que lo viven, ven con claridad, que hay un destino que lo guía todo. Él, fue el mío.
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