Y Y llega la música, la verdadera, la que consigue que desprendas los pies del suelo por instantes. Y suena tan fuerte que tu mente te hace dudar, si alguna vez habías sentido tal inmensidad. Y el corazón que late sin prejuicios, sin preocuparse, tan fuerte que parece que quiera tomar lugar en el ritmo. En sólo unos segundos la vuelta al mundo, a tu mundo. La horizontal perfecta entre tus miedos y tus hazañas. La tristeza te recibe a latigazos, y en pocos instantes ni siquiera puedes aguantarte la risa. La brevedad de tus sueños mezclada con la inmortalidad de esas notas.

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